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Anticipar riesgos, conectar evidencia y actuar colectivamente

Fortalecer la resiliencia frente a El Niño requiere comprender cómo sus efectos se propagan, aprender de las respuestas adoptadas y coordinar acciones antes de que los riesgos se conviertan en crisis.

Los efectos de El Niño pueden comenzar con cambios en las lluvias y las temperaturas, pero extenderse mucho más allá del campo. Las sequías, inundaciones y alteraciones en las condiciones del mar pueden afectar las cosechas, la pesca y el abastecimiento de alimentos. Sus consecuencias conectan producción, precios, seguridad alimentaria y medios de vida rurales.

Este recorrido de PAESA en Foco conecta la evidencia de los impactos con las políticas, medidas e iniciativas que buscan reducir los riesgos asociados a El Niño en América Latina y el Caribe. Los datos, análisis y experiencias permiten explorar respuestas, comparar enfoques y examinar qué funciona, desde la alerta temprana y la gestión del agua hasta las prácticas productivas resilientes y la coordinación institucional.

¿Qué podemos anticipar? ¿Qué experiencias pueden adaptarse a cada territorio? ¿Qué actores deben coordinarse? Los recursos y espacios de intercambio vinculados a este tema aportan elementos para convertir la evidencia en acción colectiva y fortalecer la prevención, la adaptación y la resiliencia de los sistemas agroalimentarios.

Entender el riesgo y su importancia

El Niño, fase cálida del fenómeno El Niño–Oscilación del Sur (ENOS), modifica las condiciones oceánicas y atmosféricas y puede alterar los patrones de precipitación y temperatura en distintas regiones. Sus efectos sobre los sistemas agroalimentarios pueden manifestarse mediante sequías, inundaciones, estrés hídrico y alteraciones de los ecosistemas marinos, con repercusiones sobre la producción, los mercados y los medios de vida.

La magnitud de estos impactos depende no solo de la intensidad del fenómeno, sino también de la exposición, las vulnerabilidades y las capacidades de respuesta de cada territorio. Comprender estas relaciones permite anticipar riesgos e identificar prioridades de prevención y adaptación.

Del fenómeno climático a sus efectos agroalimentarios

 

Explorar el contexto desde distintas perspectivas

Los indicadores de PAESA permiten examinatesr las condiciones económicas y productivas, las capacidades de adaptación y los vínculos comerciales que pueden amplificar o amortiguar los efectos de El Niño.

01 · Contexto económico y agropecuario

¿Cómo evoluciona la actividad agropecuaria frente al conjunto de la economía?

Compare, por país, la variación anual del producto interno bruto (PIB) y del valor agregado agrícola. Las franjas sombreadas identifican períodos asociados con episodios de El Niño y permiten explorar diferencias en el comportamiento de ambas variables, sin atribuir directamente sus fluctuaciones al fenómeno climático.

Los resultados ilustran la diversidad de situaciones en las Américas. En El Salvador, país con territorios del Corredor Seco Centroamericano particularmente expuestos a sequías, el valor agregado agrícola se contrajo un 5,5 % en 2015 y creció un 8,3 % en 2016, durante el episodio de El Niño 2015–2016. En el Caribe, Jamaica registró un crecimiento del 12,9 % del valor agregado agrícola en 2016. En el Cono Sur, Argentina experimentó una caída del 23,4 % en 2023, seguida de un repunte del 30,8 % en 2024. Por su parte, en la región andina, Perú pasó de una contracción del 3,7 % en 2023 a un crecimiento del 5,9 % en 2024.

Estos contrastes muestran la heterogeneidad del desempeño agropecuario entre países y períodos. Aunque algunos coinciden con episodios de El Niño, las variaciones observadas también responden a otros factores climáticos, productivos y económicos, por lo que no pueden interpretarse, por sí solas, como impactos atribuibles al fenómeno.

¿Qué revelan los estudios sobre los impactos económicos pasados y futuros?

Las variaciones del PIB y del valor agregado agrícola durante episodios de El Niño permiten identificar patrones de comportamiento económico, pero no establecer, por sí solas, relaciones de causalidad. Por ello, resulta importante identificar y sistematizar estudios que aporten evidencia estadística o científica sobre los efectos del fenómeno en la actividad económica, particularmente aquellos que estiman impactos sobre el PIB, las pérdidas económicas, las tasas de crecimiento y los precios. También son relevantes las investigaciones que cuantifican las consecuencias de sequías e inundaciones, aun cuando estos eventos no hayan sido atribuidos específicamente a El Niño.

PAESA permite explorar estas evidencias, que se actualizan periódicamente, mediante su buscador de investigaciones y resultados documentados. Por ejemplo, pueden utilizarse las palabras clave «PIB» o «inflación» y combinarlas con las etiquetas «ElNiño», «Sequías» e «Inundaciones». La búsqueda avanzada permite delimitar los resultados por sectores, países y otras dimensiones. Las fichas ofrecen acceso a las fuentes originales y permiten distinguir entre impactos observados, estimaciones económicas y escenarios prospectivos.

Las evidencias recopiladas permiten dimensionar las consecuencias económicas de episodios climáticos anteriores y explorar los posibles impactos de eventos futuros. Por ejemplo, las pérdidas del sector agropecuario de Uruguay asociadas con el déficit hídrico de 2022–2023 se estimaron en USD 1 741 millones, equivalentes al 3 % del PIB promedio reciente. En cuanto a los efectos de El Niño sobre la actividad económica, un estudio del FMI estimó pérdidas acumuladas cercanas al 1 % del PIB hacia el sexto trimestre posterior a un episodio fuerte para un grupo de países de Centroamérica y la región andina.

La búsqueda sobre inflación permite identificar otros canales de transmisión de los impactos económicos, particularmente a través de los precios de los alimentos. En Colombia, Abril-Salcedo y colaboradores (2020) estimaron una respuesta acumulada de aproximadamente 7,3 puntos porcentuales en la inflación alimentaria entre el quinto y el noveno mes posteriores a una perturbación asociada con El Niño. Para Perú, Aguirre y colaboradores (2025) estimaron que, un año después de un episodio del fenómeno, el nivel del índice de precios al consumidor podría situarse alrededor de 4 % por encima del escenario contrafactual. Sin embargo, los resultados no son uniformes: un estudio del BID sobre Ecuador no encontró efectos recientes estadísticamente significativos sobre la inflación.

Las investigaciones también permiten anticipar riesgos. Por ejemplo, el Banco Central de Reserva del Perú estimó que un episodio débil de El Niño costero podría reducir el crecimiento económico de 2026 en 0,1 puntos porcentuales, mientras que otros estudios identifican posibles impactos considerablemente mayores bajo escenarios de mayor intensidad. Asimismo, las estimaciones sobre inflación permiten examinar cómo las perturbaciones climáticas pueden afectar los precios de los alimentos y, por esa vía, el poder adquisitivo, la seguridad alimentaria y el bienestar de los hogares.

Estos hallazgos ilustran la importancia de distinguir entre pérdidas observadas, efectos estimados y proyecciones condicionadas a diferentes escenarios, así como entre variaciones del PIB, tasas de inflación y niveles de precios. También muestran que las consecuencias económicas dependen de la intensidad del fenómeno, las características productivas y las condiciones de vulnerabilidad de cada país.

La consulta de evidencias de PAESA complementa los indicadores presentados anteriormente, al facilitar el paso de la identificación de tendencias económicas hacia una comprensión más fundamentada de los impactos de los fenómenos climáticos, sus canales de transmisión y sus implicaciones para las políticas públicas y las decisiones de inversión.

 

02 · Vulnerabilidad y preparación climática

Una dimensión importante para comprender los posibles efectos de El Niño es el grado de vulnerabilidad y preparación de los países frente a los riesgos climáticos. Aunque estas condiciones no determinan por sí solas los impactos de un episodio particular, ofrecen una referencia del contexto en que pueden manifestarse y de las capacidades disponibles para enfrentarlos. El índice de la Notre Dame Global Adaptation Initiative (ND-GAIN), elaborado por la Universidad de Notre Dame, permite aproximarse a estas condiciones mediante dos dimensiones complementarias: la vulnerabilidad al cambio climático, que considera la exposición, la sensibilidad y la capacidad de adaptación; y la preparación, que refleja las condiciones económicas, institucionales y sociales para movilizar inversiones y emprender acciones de adaptación. El índice compuesto se expresa en una escala de 0 a 100, donde los valores más altos representan condiciones relativamente más favorables.

El mapa permite apreciar las diferencias existentes entre los países de las Américas. Por ejemplo, en 2023 Canadá registró aproximadamente 68 puntos, Costa Rica 54, México 48 y Bolivia 43. Estos contrastes reflejan distintas combinaciones de vulnerabilidad y preparación, relevantes para comprender por qué los países pueden enfrentar condiciones diferentes ante amenazas climáticas como las sequías, inundaciones y otras perturbaciones asociadas con El Niño. Los colores facilitan la comparación regional mediante intervalos definidos por PAESA, que no constituyen categorías oficiales de ND-GAIN.

El tablero permite seleccionar un país y explorar la evolución de su índice entre 2016 y 2023, identificando cambios en su puntuación y comparando su situación con la de otros países de la región. Las variaciones pueden ser graduales y no necesariamente implicar un cambio en la categoría de color. Esta perspectiva complementa el análisis del desempeño económico y agropecuario, al aportar información sobre las condiciones estructurales que pueden influir en la capacidad de los países para anticipar, responder y adaptarse a los riesgos climáticos.

 

03 · Contexto social

La dimensión social también es clave de explorar ya que influye de manera importante en los impactos que el El Niño pueda tener según sean las condiciones o vulnerabilidades sociales del países. Una aproximación es las condiciones de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria. Países con mayor vulnerabilidad alimentarias podrían tener mayores consecuencias ante eventos climáticos extremos y más aún si en simultaneo el país también está expuesto a mayores vulnerabilidades ambientales, que fue lo que miramos en el el numeral anterior. 

Explore en el siguiente mapa el índice de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria construido por el IICA, que ..... Permite ver la vulnerabilidad relativa entre países de ALC versus otras regiones y también explorar cómo ha evolucionado en el tiempo.  

Una mirada rápida para el 2024 nos dice ... 

Si comparamos las dos capas, la de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria  y la de resiliencia climática prestanda antes, podemos   concluir que x1, x2, países podrías estar más expuestos a los impactos del El Niño que otros países tales como .. 

Explorar la exposición, las vulnerabilidades y los impactos

La intensidad de El Niño no determina por sí sola sus consecuencias sobre los sistemas agroalimentarios. Los impactos dependen también de las condiciones climáticas locales, los sistemas de producción, la exposición de los territorios, sus vulnerabilidades y sus capacidades de respuesta.

Las siguientes gráficas permiten explorar la intensidad histórica del fenómeno, las probabilidades de su evolución y las diferencias en la productividad agroalimentaria asociadas con episodios anteriores. El análisis combina observaciones, pronósticos y escenarios históricos de estrés, que deben interpretarse como herramientas para comprender y anticipar riesgos, no como predicciones de pérdidas específicas.

01. ¿Qué tan intenso es El Niño en comparación con eventos anteriores?

El Índice Oceánico del Niño (ONI) permite comparar la intensidad de los episodios registrados desde 1950. En julio-septiembre de 2026 alcanzó +2,2 °C, un valor situado en el rango de intensidad muy fuerte y superior al máximo registrado durante el episodio de 2023–2024.

¿Cómo se mide? El ONI calcula el promedio móvil de tres meses de las anomalías de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico. Para identificar un episodio histórico se utiliza el umbral de ±0,5 °C durante al menos cinco períodos trimestrales superpuestos consecutivos. La intensidad se clasifica según el valor máximo alcanzado.

Los tres eventos muy fuertes del último medio siglo (1982–83, 1997–98 y 2015–16) dejaron las huellas más profundas en la región. En 1982–83 y 1997–98, las lluvias torrenciales en las costas del Perú y el Ecuador destruyeron carreteras, sistemas de riego y cultivos, y perturbaron gravemente la pesquería de anchoveta. En 2015–16, la sequía en el Corredor Seco de Centroamérica provocó un segundo año consecutivo de pérdida de cosechas para miles de familias de pequeños productores. Más recientemente, el fuerte evento de 2023–24 provocó sequía en la cuenca amazónica y obligó al Canal de Panamá a restringir los tránsitos debido a los bajos niveles de agua, lo que recuerda que los efectos de El Niño trascienden ampliamente la agricultura.

Conclusión: El calentamiento oceánico observado alcanza niveles históricamente elevados. Sin embargo, una mayor intensidad de El Niño no implica necesariamente impactos agroalimentarios más graves ni uniformes entre países y territorios.

02. ¿Qué probabilidad existe de que El Niño se intensifique o persista?

Los pronósticos permiten explorar la probabilidad de que continúen las condiciones de El Niño y de que el fenómeno alcance una intensidad excepcional. En octubre de 2026, NOAA estimó una probabilidad del 83 % de que el índice RONI alcanzara o superara +2,5 °C durante octubre-diciembre. Los pronósticos del IRI también señalaban una elevada probabilidad de persistencia durante los primeros meses de 2027, seguida de una disminución progresiva.

¿Cómo se estima? Las probabilidades provienen de pronósticos climáticos que combinan observaciones y modelos oceánicos y atmosféricos. El RONI mide el calentamiento relativo de la región Niño 3.4 respecto del resto de los océanos tropicales, mientras que el ONI se utiliza aquí para las comparaciones históricas. Las estimaciones corresponden a períodos específicos y se revisan conforme se dispone de nueva información.

Conclusión: Los pronósticos ofrecen oportunidades para anticipar riesgos y preparar respuestas. Sin embargo, una probabilidad elevada de El Niño no equivale a una probabilidad equivalente de sequías, inundaciones o pérdidas agrícolas en un territorio específico.

¿Cómo se estiman los posibles efectos sobre la productividad?

Las dos gráficas siguientes presentan un escenario histórico de estrés, elaborado con datos de FAOSTAT para 1961–2024. Se compara la productividad observada durante episodios anteriores de El Niño con su tendencia de largo plazo y con las desviaciones registradas en años neutrales.

Metodología de cálculo: La tendencia histórica se estima mediante el filtro de Hodrick-Prescott aplicado al logaritmo de las series de productividad. Para cada categoría de intensidad de El Niño se calculan las desviaciones porcentuales promedio respecto de esa tendencia, descontando las desviaciones correspondientes a años neutrales. Después se identifica la dirección predominante de las desviaciones y se selecciona, para cada producto y país, la mayor desviación promedio en esa dirección.

Los resultados representan asociaciones históricas bajo un escenario de estrés, no efectos causales demostrados ni pronósticos de pérdidas para 2026–2027.

03. ¿Qué países muestran mayores diferencias en su productividad agroalimentaria?

La gráfica presenta las desviaciones estimadas de la productividad agroalimentaria respecto de su tendencia histórica bajo el escenario de estrés. En varios países de Centroamérica y el Caribe, las desviaciones negativas se sitúan aproximadamente entre el 4 % y el 6,5 %, mientras que Argentina (+4,1 %) y Brasil (+1,7 %) presentan resultados positivos.

¿Cómo se calcula el resultado por país? Las desviaciones estimadas para los distintos productos se agregan utilizando como ponderación el valor de la producción de cada uno. El promedio nacional puede ocultar diferencias importantes entre productos, territorios y productores.

Conclusión: Los resultados históricos asociados con El Niño son heterogéneos. Aunque el promedio regional del escenario es ligeramente positivo, favorecido por el peso de Argentina y Brasil, varios países presentan desviaciones negativas importantes. Los resultados regionales pueden ocultar riesgos para determinados sistemas productivos y territorios.

04. ¿Qué productos agropecuarios muestran mayores diferencias?

Las respuestas históricas también varían considerablemente entre productos, incluso dentro de un mismo país. En Centroamérica, el escenario muestra desviaciones negativas de entre el 5 % y el 18 % para el rendimiento del maíz y de entre el 4 % y el 11 % para el arroz.

En Argentina se observan desviaciones positivas para el maíz (+5,9 %) y el trigo (+13 %), mientras que en Brasil el trigo registra una desviación negativa del 23 %. Estas diferencias muestran que un resultado nacional favorable puede coexistir con efectos negativos importantes en determinados cultivos.

¿Cómo se calcula? Se aplica la misma metodología histórica, utilizando el rendimiento por hectárea para los cultivos y la producción por animal para los productos pecuarios. Los resultados se presentan separadamente por producto y país.

Conclusión: Las diferencias entre productos muestran la importancia de complementar los promedios nacionales con evaluaciones específicas de cultivos, actividades productivas y territorios. Esta información permite identificar prioridades para la prevención, la adaptación y la protección de los medios de vida rurales.

¿Qué implicaciones tienen estos resultados para la acción anticipatoria?

La principal conclusión del análisis es que la intensidad de El Niño no determina automáticamente la magnitud de sus impactos agroalimentarios. Para orientar las decisiones es necesario combinar los pronósticos climáticos con información sobre la exposición, las vulnerabilidades y las capacidades de respuesta de cada territorio.

Los resultados ayudan a identificar dónde podrían concentrarse los riesgos y qué actividades requieren mayor seguimiento, sin sustituir las evaluaciones locales. Las medidas de preparación deben revisarse a medida que evolucionan los pronósticos y se dispone de nuevas evidencias sobre sus efectos.

Fuente y metodología: Piñeiro y Gianatiempo (2026). El Niño y sus posibles impactos en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe. Blog del IICA. El artículo presenta las fuentes, los criterios de clasificación y el procedimiento para construir los escenarios históricos.

Nota: Los datos y pronósticos climáticos corresponden a las publicaciones utilizadas en octubre de 2026. Deben actualizarse conforme evolucionen las condiciones de El Niño. Los escenarios de productividad utilizan información histórica de 1961–2024 y se mantienen como referencia hasta que se actualicen las series y se vuelva a aplicar la metodología. 

Comparar las respuestas adoptadas

Examinar los marcos de política, los arreglos institucionales, las medidas de prevención y respuesta, y las iniciativas de inversión pública implementadas en los países y territorios.

Evaluar qué funciona y qué aprendizajes deja

Identificar buenas prácticas, resultados, condiciones habilitantes, limitaciones y lecciones que puedan ser pertinentes para otros contextos.

Orientar la acción colectiva

Señalar prioridades de actuación, necesidades de coordinación, oportunidades de cooperación técnica y posibles intervenciones o inversiones para fortalecer la anticipación, la adaptación y la resiliencia.

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Ministro Linares presenta en la Asamblea Nacional las acciones del MIDA para mitigar el impacto de El Niño

Ministro Linares presenta en la Asamblea Nacional las acciones del MIDA para mitigar el impacto de El Niño

El ministro de Desarrollo Agropecuario de Panamá, Roberto Linares, compareció ante el pleno de la Asamblea Nacional para responder un cuestionario de diez preguntas formulado por los diputados sobre las acciones implementadas frente al impacto de El Niño en el sector agropecuario. Durante su intervención presentó medidas para asegurar el abastecimiento de alimentos y enfrentar los problemas de disponibilidad de agua, entre ellas la limpieza y rehabilitación de casi 100 abrevaderos, la gestión para adquirir tres perforadoras de pozos profundos, el inventario de afluentes y la evaluación de minipresas. Informó además sobre el acompañamiento técnico mediante las Mesas Agroclimáticas, que han beneficiado a más de 3 mil pequeños y medianos productores, y sobre la distribución de fertilizantes a productores de agricultura familiar. El MIDA reportó aproximadamente B/. 1.2 millones ya ejecutados en maquinaria, medicamentos, suplementos pecuarios y repuestos, además de B/. 8.21 millones dentro de la declaratoria de emergencia climática para ampliar las medidas de mitigación en el Arco Seco. El Plan de Reserva Hídrica incluye inventario y aforo de pozos, rehabilitación y construcción de abrevaderos, reservorios y sistemas de bombeo, así como adquisición y reserva estratégica de forrajes. También se presentaron acciones para distribución de semillas, plantones, bioestimulantes y fertilizantes, control sanitario y monitoreo de plagas y enfermedades. Para los próximos doce meses se planteó atender aproximadamente 200 abrevaderos y 30 minipresas, destacándose la gestión hídrica como una política que debe mantenerse de forma permanente.
03/09/2026 00:00 pm
03/09/2026 00:00 pm
Foro de actores sobre El Niño

Foro de actores sobre El Niño

El Ministerio de Agricultura de Guyana organizó el 27 de agosto de 2026 un Foro de Actores sobre El Niño en el Arthur Chung Convention Centre, con participación de agricultores, agencias técnicas, representantes del sector privado, socios de desarrollo y otros actores del sector agrícola. El encuentro tuvo como objetivo examinar las perspectivas climáticas más recientes e identificar medidas prácticas para proteger la producción agropecuaria ante la persistencia de las condiciones de El Niño. El ministro de Agricultura, Zulfikar Mustapha, destacó la necesidad de conservar y gestionar responsablemente los recursos hídricos ante la reducción de las lluvias y el aumento de las temperaturas. La Autoridad Nacional de Drenaje e Irrigación informó que las reservas de agua eran adecuadas, mientras que el Ministerio señaló que se mantienen operativas las bombas de riego y se realizan obras de excavación, drenaje e irrigación para mejorar la disponibilidad y distribución del agua. El Servicio Hidrometeorológico presentó una actualización climática según la cual El Niño probablemente persistirá durante el resto de 2026 y podría extenderse a comienzos de 2027. También se recomendó a los productores ajustar los calendarios de siembra, las prácticas de riego y el manejo de cultivos, adoptar enfoques de agricultura climáticamente inteligente y trabajar con las agencias técnicas para identificar riesgos y proteger sus explotaciones y medios de vida. Las medidas de preparación abarcan también la ganadería, la pesca y la acuicultura y buscan mantener la producción agrícola y fortalecer la seguridad alimentaria de Guyana.
27/08/2026 00:00 pm
27/08/2026 00:00 pm
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MERA: Marco de Evaluación de la Resiliencia Agroalimentaria

MERA permite evaluar la resiliencia de los sistemas agroalimentarios: identificar los recursos que sustentan los medios de vida, analizar amenazas y valorar las capacidades para enfrentarlas. Sus resultados ayudan a priorizar intervenciones según el territorio, el eslabón de la cadena y el horizonte de acción.

Abrir MERA en otra pestaña ↗ 

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Karla Vega

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25/05/2026
El fenómeno del Niño pone a prueba la resiliencia de los sistemas agroalimentarios, evidenciando la necesidad de políticas más preventivas, adaptativas y coordinadas frente a los riesgos climáticos.
Kelly Johana Nieves Coca

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24/04/2026
Iniciativas como ENANDES y ENANDES+ muestran la importancia de fortalecer capacidades y mejorar el uso de la información climática en la toma de decisiones sobre adaptación y gestión del riesgo en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, países participantes expuestos a los impactos del Fenómeno del Niño y otros eventos climáticos extremos. En ese sentido, iniciativas impulsadas por la OMM y articuladas con los Servicios Met...
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