Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
El 20 % al 60 % aumentarían los precios de la carne si reflejaran sus verdaderos costos sanitarios, climáticos y ambientales (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
USD 329.000 millones anuales podrían generarse con prácticas climáticamente inteligentes, asegurando alimentos hasta 2050 sin afectar biodiversidad ni carbono (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
USD 4,3 billones en 2030 podrían generarse en beneficios sanitarios, económicos y ambientales mediante la inversión en agricultura de bajas emisiones y transformación del uso de la tierra, con un retorno de 16 a 1 sobre los costos (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
64 % del empleo total en los países de ingreso bajo corresponde al sector agroalimentario, frente al 39 % en los países de ingreso mediano y el 11 % en los países de ingreso alto (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
25,9% de las emisiones agroalimentarias provienen de la ganadería, seguido de la conversión forestal (18,4%) y los residuos alimentarios (7,9%) (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
USD 20 billones al año, casi el 20 % del PIB mundial, es el costo de las externalidades negativas del sistema alimentario global, incluyendo impactos no percibidos directamente por sus generadores (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
El 80 % del fertilizante del mundo se consume en países de ingreso mediano (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
16 000 millones de toneladas métricas de CO2eq al año, equivalentes al 31% de las emisiones globales de GEI, provienen del sistema agroalimentario mundial, según mediciones más holísticas (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
El 60% de las emisiones agroalimentarias totales provienen de la demanda de dietas de origen animal (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
El 68% de las emisiones agroalimentarias mundiales proviene de países de ingreso mediano, mientras que los de ingreso alto aportan el 21% y los de ingreso bajo el 11% (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).